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| Jose Miguel Megías, director del nuevo colegio de Churriana de la Vega, a la entrada del centro. |
Entrevista con el director del nuevo colegio de Churriana
Docente por vocación, Jose Miguel Megías es
el director del nuevo colegio de primaria. Churrianero, funcionario de carrera
desde 1999, en la especialidad de educación física, su primer destino definitivo fue Alcalá del
Valle, en Cádiz. Licenciado también en psicopedagogía, realizó muchos otros
cursos hasta recalar en el Proyecto Roma, un grupo de investigación de la
Universidad de Málaga, que trabaja en el ámbito de la neurociencia, lo que le
llevó a inclinarse por la enseñanza en atención a la diversidad y los niños con
necesidades especiales. Tras una década dirigiendo centros, hoy vuelve a Churriana
de la Vega, donde se muestra satisfecho con el primer colegio que se construye
en 30 años, y por el que luchó en su etapa de concejal. Resalta la urgente necesidad
de definir un modelo educativo frente a las continuas reformas educativas y la incertidumbre que causan en la comunidad
educativa. Reclama un modelo claro y de consenso, principal vía para mejorar, de una vez por todas, los niveles educativos en nuestro país.
¿Qué supone
para un churrianero dirigir un colegio en su pueblo?
Algo de
reticencia es siempre inevitable, pero tras una década dirigiendo centros no me
tiembla el pulso.Hoy al tratarse de tu pueblo, tiene un valor añadido.
Un colegio
muy necesario, que arrastra una importante lucha de padres, asociaciones, etc.
En los últimos
30 años no se ha construido un centro de nueva planta en Churriana, más allá de
algunas reformas puntuales. Sin embargo, se ha multiplicado por tres la
población, y seguíamos con los mismos colegios que antaño. Era una necesidad
inaplazable.
Un logro,
que nos retrotrae a su propia lucha como concejal del Grupo Municipal
Socialista, reclamando su construcción
Efectivamente,
desde 2007 a 2011 fui concejal y luché sin tregua por este colegio, tras cuatro
años de batalla, el testigo lo recogieron los nuevos concejales, y al fin se ha
llegado a buen puerto haciéndolo realidad.
¿De qué
inversión por parte de la Junta de Andalucía estamos hablando y qué capacidad
tiene el centro?
Son casi 3 millones
de euros, para una línea dos, es decir, dos cursos por cada nivel educativo, lo
que supondrá 450 alumnos cuando esté completo. A día de hoy están en funcionamiento
siete unidades, cinco de infantil y dos de primaria, lo que supone trabajar con
180 alumnos, la envergadura de un centro estándar, aunque es un primer paso.
Contamos con una infraestructura espectacular en cuanto a los materiales
utilizados y la calidad de la obra, lo que también debe repercutir en la
calidad de la enseñanza. Pero el crecimiento demográfico por las
características de Churriana con gran población residencia joven, hace
necesario pensar ya en un futuro. Así el centro nace con previsión de
ampliación a línea tres, en las parcelas anexas, lo que llevará a alcanzar los
700 alumnos, en un futuro.
Pero ¿existen
hoy en Churriana, aulas prefabricadas en este curso?
En este nuevo
colegio está funcionando solamente la parte terminada, y con un solo patio de
los dos previstos, la obras terminaran este curso y en el próximo estaremos en
disposición de acoger los 450 alumnos y eliminar definitivamente las aulas
prefabricadas que quedan.
En los
últimos 35 años hemos sufrido siete reformas educativas ¿a qué nos ha llevado este
jaleo normativo?
Ha llevado a
una incertidumbre y a un desconcierto en los docentes. Hay muy pocas personas
que tengan claro que quieren que hagamos con nuestros alumnos, lo que no quiere
decir que no sepamos lo que hacemos cada día en nuestra clase, pero no
concuerda lo que se plasma en las leyes con la realidad de las aulas. Tantísimo
cambio legislativo no ha calado en las clases, se suceden tantos cambios que
cada docente, dentro de su formación, va adaptando las exigencias mínimas a la
práctica diaria.
La última
reforma o LOMCE, es una de las más polémicas, ahora estamos en el punto de las
reválidas…
Las evaluaciones deberían ser más cualitativas que
cuantitativas, porque no hay dos alumnos iguales, no se puede poner el mismo
listón a todos. No se puede presionar a niños, de la educación primaria, que no
tienen aún la madurez suficiente, olvidando el plano socioafectivo o el ámbito
motor; menospreciando como hace la LOMCE, la educación física, la música o la
educación artística, que son necesarios para el desarrollo integral del niño en
esta etapa de la vida.
Llegamos a
las Nuevas Tecnologías, los teléfonos móviles de los niños que también van a
clase, los contenidos digitales, este conglomerado ¿es un aliado o un problema?
Es uno de los grandes problemas que está en los colegios,
porque muchos docentes creen que están en inferioridad frente a su alumnado.
Sin embargo, no formar a los estudiantes en las nuevas tecnologías, sería
abocarlos al fracaso, ¿en qué sector de la sociedad no se usan? La exclusión
social viene hoy, precisamente, por el uso o no de las nuevas tecnologías, de las
redes sociales, desde los grupos de guassap a la citación por Facebook… si eso
no entra en las aulas, nuestros alumnos serán de segunda categoría, algo que
ningún padre querrá.
Pero la
educación no termina en el aula, la casa y la familia son otro pilar
Efectivamente, pero deberíamos tener un modelo
educativo claro, para evitar las incongruencias que tenemos, una madre que pide
más deberes para su hijo, un político
que prohíbe los deberes… Todo ello porque no se tiene claro el modelo
educativo, los políticos cambian la ley, a los docentes se les trastoca
continuamente, los padres y los medios de comunicación quedan también inmersos
en este debate. Estamos trabajando en distinto frentes sin tener las ideas claras, tendríamos que pararnos todos y definir un
modelo social y educativo para nuestros niños.



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